noviembre 22, 2021

Lo que dicen de nosotros los alimentos que escogemos

Sin darnos cuenta en el cerebro se despierta la necesidad por ciertos tipos de alimentos para crear neurotransmisores que influyen en nuestro comportamiento y estado emocional. Es así cómo alimentamos más bien una emoción antes que a nuestro cuerpo porque se hace de manera inconsciente haciéndonos permanecer en la misma. Lo peor de todo es que cuando se deja de observar la raíz que impulsa a optar por esos tipos de comidas conduce a un deterioro de la salud que trae como consecuencia enfermedades que son las principales razones de mortalidad: obesidad, hipertensión y diabetes. Además, tanto la alimentación deficiente en conjunto a malos hábitos diarios y el estrés son los detonadores de cualquier tipo de cáncer en el organismo.

Lo que escogemos en cada una de nuestras comidas habla de cómo nos sentimos emocionalmente y lo que pueden ocasionar en nuestro cuerpo.

Los neurotransmisores son compuestos químicos que transmiten informaciones de una neurona a otra siendo los responsables de regular y mantener en equilibrio las emociones. Las neuronas forman redes por las cuales viajan los impulsos nerviosos que provocan una acción; estos son esenciales para la transmisión de las señales. Estas señales se mueven desde el sistema nervioso central (SNC) a través de las neuronas eferentes (impulsos nerviosos fuera del SNC que crean un estímulo y/o movimiento) y también hacia el SNC a través las neuronas aferentes (impulsos nerviosos generados por un estímulo o respuesta del sistema sensorial que van hacia el SNC), a fin de coordinar los músculos, las secreciones corporales y las funciones vitales del organismo. Por tal motivo, se mantiene una constante respuesta entre lo que nos damos, procesamos, convertimos y respondemos, creando un ciclo permanente que nos condiciona, siendo y estando como somos.

Dopamina, serotonina, oxitocina, acetilcolina, adrenalina y ácido gamma-aminobutírico, son algunos de los neurotransmisores que intervienen en el estado anímico, el apetito, el sueño, la energía, la ansiedad, … al igual que en el metabolismo.

Por consiguiente, la relación directa entre las emociones y la alimentación nos dice que:
Las emociones de temor, miedo, incapacidad y prefiriendo la soledad crean: pérdida del apetito, baja ingesta de alimentos, preferencias por alimentos procesados, altos en azúcar y alcohol.

Las emociones que causan falta de atención, indecisión, distracción y fluctuaciones emocionales o bipolaridad promueven: ansiedad, apetito insaciable, favoritismos por alimentos blandos y lentitud al comer.

Emociones de vergüenza, pereza y ansiedad excesiva causan: predilecciones por las frituras, chocolate y todo aquellos que sirvan para ‘picar’ como las nueces saladas, o dulces en presentación pequeña.

Emociones de rigidez, testarudez, impaciencia y desconfianza provocan: preferir comidas muy condimentadas, procesadas, rápidas y altas en sal.

Emociones de desdicha, autosuficiencia y exigencia incitan: preferencias por los alimentos salados, crujientes, hasta picantes, con altas y bajas en las porciones.

¿Te resuena una o algunas de estas relaciones?

Permítete trabajar en aquello que te afecta para que puedas superar tu situación y cortar esa raíz que te limita a disfrutar de un mejor estado de salud físico y emocional.


Virfa Fernández
Coach – Nutricionista – Chef – Ponente – Emprendedora – Atleta – Escritora – Artista

Tengo más de una década ayudando a las personas a transformar sus vidas exitosamente a través de un Fitness Inteligente y una Nutrición Consciente. Mi propósito es ayudarte a ti a lograr ese cambio en tu estilo de vida para que obtengas los resultados que deseas y vivas mejor. Aquí aprenderás claramente consejos, herramientas y lecciones basadas en la ciencia que harán más fácil tu camino hacia tus objetivos.